martes, 18 de noviembre de 2014


DE SER UNO SOLO

Estar adentro de ti en esa tibieza protectora de tu cuerpo sobre mí,
en esa fórmula que dan los sentidos de ser uno solo enrollados a una sábana.
Que el frio escarche la ventana y se dispersen las aves allá afuera multiplicándose bajo el parrón.

No saber del tiempo ni esa serie de tic tac pasando sobre nuestro tiempo que cubre una sábana naranja enrollada a este sentimiento de ser uno solo.
QUEDARME CONTIGO

Voy a quedarme contigo todos estos días
Que me digas “sí” apegado a mi oído
deslumbrado, enloquecido…
Voy a quedarme contigo
apegada a ti, sin saber de horas ni tiempos
de escarcha y lluvia que golpean el techo.
Voy a quedarme contigo todos estos días
no me importa la furia que se pasea afuera
sino esto que leo, como tu libro de versos.

 


COCINO PARA TI

Estoy cocinando imagino que es para ti
Verduras, sal, cilantro, pimentones colorados… mi olla que echa humo y la sonrisa y la música que sale de todas partes.
Cocino con esta luz que viene a encender mis ganas de estar en casa 
imagino estás observando enojado porque no te hago caso.
Hundo todos esos ingredientes sueltos
el agua hirviendo se proyecta mi sonrisa... me abrazas
todo sale bien cuando estamos juntos
hablándonos a los ojos
y vuela el aroma por las habitaciones de mi pequeña casa.



COMPAÑERA

No soy una encantadora mujer sino una gran compañera, no soy una damita fiel, sino una leal compañera.
Una compañera que va de la mano apegada a tu hombro con todo su fuego, palabra precisa, encuentra el camino a los laberintos.
Una compañera de la entrega total a besos furtivos consumidos en tu cama, en esa pasión de ropa al suelo, en esa pasión de cristales sin filo, en esa pasión de 
ser tu compañera que rebalsa de alegría con tus aciertos.
Compañera que mira desde lo alto, en ese vuelo feliz de estar a tu lado, romper la costumbre y hacerte sonreír en ese mal día, besarte en la boca cuando todos nos miran…
Compañera que nombras del derecho y revés a ojos cerrados en la tormenta. 



CASA DE PALITOS

La casa de palitos sol sobre su techo, sol sobre el alambre del que cuelga nuestra ropa; calcetines, camisas y sábanas blancas, juega el viento y se confunde con ese canto tuyo de día domingo, ordenando papeles, hablando con el perro que acostumbra a echarse en silencio. Entonces me abalanzo sobre ti, me uno a tu boca dulce que aprieta mis labios y se llena el alma toda y no quier
o el día y las horas sino abrazarte acurrucada a tu pecho ¡total es domingo!

Nuestra casa de palitos mojada de rocío, la cruza una bandada de tortólas a cielo abierto, la mesa de mantel a cuadros se dispone el pan, hojas secas de naranjo, limón, cedrón, menta, mezcladas con el té; la servilleta, rebanadas de queso, leche y mate; el diario, la avena, el toronjil y la albahaca; mi vestido con flores, las trenzas y este amor inmenso que se esparce en la alfombra, sobre los libros, en la colcha nueva, el closet, las toallas, el espejo, los cubiertos; humea desde la olla donde flotan los ajos, pimentones, zanahorias, perejil, cilandro, los trutos de ave, el zapallo, las papas, el aroma a hierba que se pega en las paredes y los mil y tantos pliegues de todas las cortinas, de todas las ventanas con las que se arma nuestra casa de palitos.

miércoles, 12 de noviembre de 2014



LO QUE OLVIDÉ

Olvidé apagar la luz del baño, hacer la cama, ordenar el closet, cerrar los ojos y no ver; respirar profundo antes de escribir lo que siento… lo olvidé.
Olvidé buscar la moneda de quinientos pesos para la micro, sacar la basura, cortar el gas, ordenar mis pensamientos y que no se me olvide priorizar… lo olvidé.
Olvidé llevar pañuelos desechables esa vez que se me ocurrió llorar a destajo en un lugar inapropiado, cerrar la puerta con llave luego del sábado, cambiar de estación en el metro, corregir el camino, corregir el camino… lo olvidé.
Olvidé a como saben los besos en una noche de sábanas, las manos frías por la espalda, la cama desordenada, la carcajada del té colgando de una estupidez… lo olvidé.
Olvidé el nombre de ese chico que sonriendo se me vino encima con esa cordialidad cuando se ven los hermanos, la página del libro que nunca termino, el número de días desde que respiro… lo olvidé.
Olvidé la dirección exacta de las palabras que pondría a este poema que se me alarga en un olvido de frenar lo dicho y un enredo de frases que se deforman en sílabas quería decir otra cosa que no fue… lo olvidé.

martes, 4 de noviembre de 2014

SI ESTUVIERAS CONMIGO
Si estuvieras conmigo bajo este techo en ese placer inmenso de contemplarnos así como dicen las horas. Podría deslizar mis dedos por tus labios, contaría una a una tus pecas multiplicadas como mil estrellas, sumergidas en ese océano inmenso cuando nos amamos. Si estuvieras conmigo te llenaría de júbilo haciendo desaparecer la congoja que ha dejado huellas en esa mirada tuya; la lucha desastrosa por errar el camino.
No más reclamos contra el destino, luces en toda la casa, música y poesía cuando te duermas, serán de flores nuestras paredes y tu copa siempre tendrá vino en la mesa. Tus palabras serán el sello de mi piel y la calle no me parecerá un desafío diario sino un paseo entre gente danzando como el viento quiera sobre un tapiz.
Cruzaría contigo todos los puentes, mi mochila se llenaría de raíces nuevas para nuestro huerto, visitaríamos otros pueblos allá en la otra colina; dormidos en el tren que cruza los valles de yuyos.
Si estuvieras conmigo mi respiro final sería en tu boca en la eterna caricia de tu alma.